Mi Cocina
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Muffins de Calabaza orgánica: Aprovechando lo que traen el Otoño y Halloween!

Remy y yo somos unos fanáticos de las caminatas en Suiza y nos metemos en cuantas montañas y bosques nos encontramos para disfrutar de la naturaleza, respirar aire puro y hacer algo de ejercicio. La llegada del Otoño ha sido un motivo más para nuestro hobby favorito ya que el clima aun no es muy frío y la paleta de colores es sencillamente espectacular.

A pesar de haber vivido un par de años más en otras ciudades de Europa y de haber experimentado otoños en Madrid y en Paris, nunca antes había visto unos colores como los que he visto en Suiza. Una amplia gama de rojos, naranjas y amarillos que hacen que todos los árboles juntos parezcan parte de una obra de arte que te podrías quedar viendo durante horas y horas.

Además del otoño perfecto, Suiza se caracteriza por sus alimentos de excelente calidad y por apoyar los agricultores en pro de un comercio de productos saludables y recién salidos de la huerta, logrando llevar a los hogares alimentos orgánicos y muy frescos. Por este motivo, las ciudades tienen una gran cantidad de espacios naturales donde se han desarrollado miles y miles de huertas urbanas, haciendo el paisaje más bonito de lo normal y, por supuesto, dándonos acceso a productos de temporada en las mejores condiciones.

La semana pasada, caminamos por uno de nuestros bosques favoritos! El bosque bajo el famoso y lujosísimo hotel Dolder. Un lugar muy bonito donde te acompaña, todo el tiempo, el delicioso ruido de una quebrada y donde te encuentras con pocas personas, lo que te permite conectarte 100% con la naturaleza. Ya bien adentrados en el bosque nos encontramos con un pequeño armario abierto y lleno de calabazas de todo tipo. En el centro, una pequeña alcancía para pagar por el producto que te quieras llevar y así no más, sin vendedores, sin explicaciones, sin publicidad y sin control, tienes acceso a productos orgánicos de agricultores locales.

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Sabiendo que esta semana me tocaba el turno de la reunión semanal de amigas en mi casa y que además, era el cumpleaños de una de ellas aproveché para “comprar” mi calabaza y en el camino de vuelta empezar a imaginarme lo que podía hacer con esta delicia. Todo era perfecto! Estaba aprovechando un producto de temporada, el producto de Halloween por excelencia y tenía el placer de hacer algo delicioso en mi cocina para ofrecerlo a mis amigas ese mismo miércoles!

Nos devolvimos felices a la casa, con nuestra dosis de naturaleza y ejercicio y con calabaza en mano lo que nunca deja de ser una distracción ya que Remy la confunde con un balón y no deja de intentar atraparla así que la diversión nunca termina.

Ese martes fue un delicioso día de cocina! Entre los brownies, la torta de coco para cantar “Las Mañanitas”, los dips, el tomaquet y los muffins de calabaza se fue el día completo pero con la satisfacción de unas onces hechas en casa con todo el corazón.

Quise hacer los muffins sin azúcar y sin mantequilla para apreciar un poco más el sabor de la calabaza y porque los cubriría de Nutella, lo que considere suficiente dosis de dulce y grasa.

Los dejo con los muffins de Halloween, los muffins del otoño, los muffins que apoyan los agricultores locales, los muffins a base de productos orgánicos y los muffins sin azúcar ni mantequilla!

 

Tiempo de preparación: 1 hora y 15 minutos

Comensales: 28 muffins pequeños

 

300 grs de calabaza

120 ml de aceite de oliva

120 ml de sirope de maple

2 cucharadas de esencia de vainilla

40 ml de leche (puede ser de vaca, de almendras o en mi caso utilicé de arroz)

450 grs de harina de trigo

1/2 cucharadita de sal

1+1/2 cucharadita de polvo de hornear

1+1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio

 

Precalentar el horno a 180 grados centígrados.

Engrasar un recipiente de muffins con mantequilla y conservar.

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Pelar la calabaza y cortar en trozos.

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Poner los trozos en la licuadora junto con el sirope de maple, el aceite de oliva y la vainilla. Tapar y licuar hasta una textura liquida aunque densa.

En un bowl, mezclar todos los ingredientes secos: la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato de sodio y la sal y utilizar un batidor manual para mezclarlos bie y eliminar posibles grumos.

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Agregar la mezcla al bowl de los ingredientes secos y con una miserable incorporar suavemente. Poco a poco agregar la leche para ayudar a que la mezcla se incorpore.

Llenar los moldes hasta 3/4 de la altura utilizando una cuchara o una manga (lo que consideren más fácil). Dar unos toques al molde para eliminar espacios de aire.

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Llevar al horno por aproximadamente 45 minutos a 1 hora.

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Retirar del horno y dejar enfriar. 

Se pueden comer así tal cual o pueden cubrirse con Nutella, arequipe, miel, confitura de frutas o lo que más se antoje.

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Para conservar utilizar un topper hermético muy bien cerrado.

Acá una foto de como quedó la mesa de esas maravillosas onces!

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Espero que les haya gustado la receta y que puedan prepararla muy pronto!!!

 

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4 Comments

  1. Mauricio says

    Que maravilla, como siempre innovando y siempre a la altura de los tiempos y circunstancias que te rodean, esto permite introducir a tu público en el entorno que vives y aprovechar de la mejor manera tus recetas, como siempre deliciosas

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    • Muchas gracias por este comentario!!!! Siempre trato de innovar, adaptarme a los lectores y ahora que vivo en estaciones, aprovechar los ingredientes que cada una nos provee! Me pone my feliz que te guste!

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