La Vuelta al Mundo
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Doce días de pura gula en Ciudad de México y Acapulco!

Cuando se habla del placer por la comida pensamos inmediatamente en un francés untando un pedazo de baguette con las gotas de salsa sobrantes de su plato para saborear ese último bocado perfecto. Se nos viene a la mente un español, con caña en mano, quien con el mayor cuidado y empeño corta finamente una lonja de jamón Ibérico de Bellota para disfrutar de ese sabor único y extraordinario de este manjar o, se nos viene a la cabeza, un japonés, quien, habiendo cortado de la mejor manera posible un trozo de atún lo pone sobre la proporción perfecta de arroz y cada uno de sus ingredientes explota en la boca en el tiempo correcto. Incluso, algunos lo asociarán con la expresión inconfundible de un estadounidense antes de atacar un trozo de carne de res cocinado justo en su punto preferido. Pero, para mí, los mexicanos son los que definen perfectamente el significado del placer por la comida. Estos tipos son los reyes del antojo, los campeones del buen comer y unos maestros gastronómicos absolutos.

Este año se me cumplió el sueño de conocer México y poder probar, de primera mano, todas las delicias que veía en la tele, en mis libros de cocina, que había probado gracias a varios de nuestros amigos o en algún restaurante del mundo que decía ser ícono de esta gastronomía de origen. Pero todo esto era apenas una pequeña aproximación a esta delicia de comida y yo quería estar sentada en el lugar de los hechos chorreando la baba.

Fuimos invitados y atendidos, mejor imposible, por nuestros mejores amigos mexicanos quienes me hicieron entender lo más importante de esta gastronomía: es un reflejo directo del corazón y una clarísima muestra de que el cariño es el ingrediente esencial en las mejores preparaciones. Gracias a ellos puedo decir que probé los mejores platos mexicanos.

La primera e inolvidable experiencia gustativa fue recién llegados del aeropuerto. Nuestros amigos, siempre pendientes de cada detalle, nos tenían de sorpresa un domicilio de mis preferidos: los tacos campechanos!!! Desde que los probé en La Lupita (en Madrid) supe que mi vida había cambiado y, por supuesto que al probarlos de verdad verdad en México comprobé mi romance con este plato. Los tacos campechanos tienen cecina, longaniza y chicharrón de cerdo, se acompañan de limoncito, cebollas confitadas y salsa manolito y otras picantes. Tiene la proporción perfecta de grasa, salado, picante y una textura crujiente exquisita que, de hecho, los hace aun más perfectos cuando se tiene una resaca. Estos campechanos son de un lugar que se llama Don Manolito y el domicilio fue celestial!

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Dado todo lo que se vino a continuación y habiendo superado mis expectativas en todo sentido llegué a la conclusión más preciada de todo mi viaje: lo mejor de la gastronomía mexicana se encuentra en las casas de los mexicanos. Yo no se si mi amiga Ale, a quien por cariño he apodado Kasandrita, tenga idea del poder que tiene en sus manos. Yo creo que no lo sabe y su poder, aparte de los miles que tiene, es el de la cocina! Y Santi, mi estimado pápa (con tilde en la primera a) es el genio de las salsas, que no sólo consta de un interminable inventario de millones de salsas diferentes, sino de la capacidad de encontrar la salsa perfecta para cada plato. Su otro don, entre muchos, son los traguitos. Siempre preparando y ofreciendo los mejores para acompañar cada comida. Es a Santi a quien le debo el hallazgo de las cubitas!!!

Acostumbrados a desayunar “lo típico”: fruta, panes, té, café, huevos, etc. Pues fueron los desayunos mexicanos lo que nos cautivó al máximo! El repertorio incluyó: enchiladas verdes, tacos de huevitos con chilorio y quesadillas! Cada una superando la anterior y dándonos el buen golpe de energía que se acostumbra para comenzar el día como se merece.

Acá van un par de fotos de mis preferidos matutinos: las enchiladas, que en este caso fueron rellenas de pollo y encima crema, queso y salsa verde.

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Y los tacos de huevitos con chilorio: tortilla y huevos revueltos con Chilorio (carne de cerdo desmechada adobada con chile, ajo, comino y oregano).

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Otra de las conclusiones a las que llegué en nuestro viaje y que se ajusta divinamente a mi personalidad es que para los mexicanos nunca es un mal momento para comer y el estómago nunca esta suficientemente lleno como para no “echarse una botanita”, como dicen ellos, que en palabras propias sería “picotear alguito”. Por esto decidí ponerle el título a esta publicación y, les aseguro que,  doce días de gula se queda corto para lo que comimos en nuestra pasada por México.

Así que después de tremendo desayunazo comenzamos nuestro propósito turístico y comenzamos por el barrio de San Ángel. Es sorprendente encontrar un barrio tan tradicional en medio de semejante ciudad de hierro que nunca para. Ya acostumbrados a los puentes de dos y tres pisos, los miles y millones de carros y los rascacielos, de pronto, entramos en este barrio con cierto toque colonial, donde son las casas las que predominan y aún se puede evidenciar algo de colores típicos como el terracota, algo de naturaleza y uno de los últimos rincones donde la gente aún va a pie.

En las profundidades de San Ángel se encuentra un “tianguis artesanal” y el bazar del sábado, un mercado donde se entra en contacto directo con los indígenas y sus artesanías. Hay todo tipo de cachivaches pintorescos, prendas, manteles, joyas, utensilios, puestos de comida y hasta un pajarito que escoge el mensaje de tu suerte! Fue en este mercado donde compré mi adorada tortillera, un bolsillo de tela redondo donde meter las tortillas para calentarlas y que no pierdan temperatura a la hora de comer. También me enamoré de una vajilla de Talavera y pude apreciar la belleza del arte de Fernando Andriacci.

Fue también ahí, donde probé por primera vez la jícama, una leguminosa blanca, grande y redonda que cortan en rebanadas y sirven con limón, sal y chile en polvo. Demasiada delicia para ser verdad, demasiado placer para un picoteo de media mañana!

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Luego de esta interesantísima dosis de contacto con lo que se puede considerar una muestra de los orígenes de esta cultura, salimos de las calles empedradas y los colores artesanales para nuevamente darnos unos bocados de antojitos mexicanos en el San Angel Inn. La parada fue estratégica ya que llegamos a una casa tradicional muy bien conservada, con un patio lleno de flores , fuentes y mesas que combinadas lograban un juego de colores perfecto para semejante tarde soleada.

Del San Angel Inn, lo mejor sin duda (recomendación de Santi), el abulón, un molusco fresco preparado, nuevamente, con cariño y mucho empeño por uno de los camareros quién paso a paso agrego todas las salsas y condimentos para el “tente en pie” más exquisito. Al abulón, le sumamos nuestras primeras micheladas del día, un mezcalito con naranja y sal de gusano, unos cacahuates con cáscara y unas papas chips.

Continuando con nuestro viaje nos dirigimos al barrio de Coyoacán, un barrio entre bohemio y mágico con una mezcla interesante de naturaleza, viejas casonas barrocas, templos,  museos, restaurantes, plazas y artesanías. Durante el siglo pasado, este barrio fue punto de reunión e incluso lugar de residencia de artistas, escritores y científicos lo que permitió a la zona florecer en términos culturales. Algunos de los personajes importantes que tuvieron presencia en este barrio son Frida Kahlo, José Juan Tablada, Manuel Toussaint y Fernando Rivera, entre muchos otros. Actualmente, es posible visitar la Casa Azul, donde se exhibe lo más importante de la obra pictórica de Frida Kahlo y algunos accesorios y herramientas de su uso diario.

En plena plaza Jardín Centenario, se encuentra un restaurante típico y muy conocido que se llama Los Danzantes. A primera vista, podría parecer un lugar comercial tipo trampa turística sin mucho encanto, pero a medida que ojeas el menú y que te van trayendo de entradas a postres, entiendes el real valor gastronómico de este lugar experto en cocina oaxaqueña.

Santi nos pintó la Hoja Santa como un manjar de manjares y uno de sus favoritos e incluso aclaró que se pediría una solo para el. Dada la semejanza en nuestros gustos, y todas sus especificaciones que nos hacían agua la boca, supimos que la Hoja Santa sería algo espectacular y definitivamente lo es!!! Una preparación única de México y un valioso tesoro gastronómico. Yo no había probado nada semejante, que delicia, que frescura, que textura! La Hoja Santa es: hierba santa, quesillo, queso de cabra fresco, salsa de miltomate y chile meco. Las palabras no dicen nada por que hasta que no la prueben no podrán entender la finura de una preparación como esta.

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Hablando de cosas únicas y extrañas, pues también fue la primera vez que probamos los Chapulines. Cuando me advirtieron de los grillos me preocupé por su tamaño y al saber que eran pequeños pensé que no sería tan grave. Y de grave NADA! Quien iba a pensar, yo la enemiga intima de los insectos no podía para de comer esta entrada. Los chapulines tienen una textura crocante y un sabor fuerte y totalmente nuevo para nuestros paladares. Vienen acompañados de queso fresco, guacamole y salsa de chile pasilla, lo que entre la tortilla se vuelve un taco espectacular!!! Así que sí, grillos check y totalmente aprobados.

Para seguir un día de cosas nuevas, había prometido que esperaría hasta visitar México para probar el mole y esta pareció la oportunidad perfecta. Mole hace referencia a una variedad de salsas mexicanas que mezclan de manera general: chiles, especies y maíz y que pueden llegar a incluir una gran variedad de ingredientes (dependiendo del tipo de salsa) como puede ser el chocolate, el cacao, el tomate, la cebolla y miles de especies, entre otros. La curiosidad era total y las enchiladas de pato a lo dos moles parecían ser el medio perfecto para saciarla. El primer y muy básico comentario es que me fascinó! Pero para especificar un poco tendría que hablar de una textura semi espesa, de un picante predominante sin ser invasivo y de un sabor entre ahumado, dulce y salado, teniendo, tal vez, lo mejor de los tres.

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Algunas otras delicias que se pidieron para este banquete: los camarones coco, con salsa agridulce de chabacano y toque de chile seco y el pulpo chamuzcado.

A la salida del restaurante y dándonos una caminada por el barrio, nos encontramos con este puesto y ¿por qué no? una probadita de esta delicia callejera. Es elote o maíz desgranado, con mayonesa, Tajín, salsa picante y queso en polvo. Una de las mil delicias callejeras que se encuentran por toda la ciudad y que reconozco que me parecen parte esencial de esta gastronomía, a pesar de ser o no ser comida chatarra. Dentro de estas, las papas fritas que preparan con Maggi, salsa inglesa, limón, valentina y Tajín (también que conocimos por Ale y Santi) son mis favoritas!

Siguiendo con el descubrimiento de la Ciudad de México, nos pusimos en marcha, nuevamente, después de un desayuno potente, como ya se hizo costumbre. En el carro, recorrimos por primera vez en nuestro viaje, el paseo de la Reforma y yo, pegada a la ventana mirando en todas las direcciones y completamente anonadada, no podía creer que existiera una vía de esta magnitud en una ciudad de latinoamérica.  Es grande, imponente, moderna, limpia y majestuosa y, por un momento, sientes que estás atravezando alguna de las ciudades más cosmopolitas de Estados Unidos donde los edificios parecen tocar el cielo y sus impecables ventanas hacen de espejos. Nuestro destino final fue el centro y aprovechamos para caminar varias de sus calles.

Nos dimos una caminada rápida por la Alameda Central, un parque en pleno corazón de la ciudad y a la salida, pudimos apreciar con detenimiento el impresionante Palacio de Bellas Artes. Aprovechamos para dejarnos perder por algunas callecitas de la zona y recuerdo que sentí cierta similitud con el centro de Bogotá y su infraestructura característica que da evidencia de una mezcla entre lo tradicional clásico, junto con destellos de una iniciativa moderna pasada, que hoy no puede ser comprendida desde el punto de lo estético. Un centro en pleno movimiento, congestionado y con un sinfín de comercio para todo tipo de clientes. Absolutamente pintoresco!

Las calles del centro nos llevaron rápidamente a la Plaza de de la Constitución, popularmente conocida como Zócalo, que nos impresionó por su extensión. Parados en el centro, encantados de ver un lugar tan conservado en semejante ciudad tan avasalladora nos inquietó la posición de algunos edificios que parecían algo chuecos y que nos mantuvieron curioseando varios minutos.

Al atravesar el Zócalo, pudimos apreciar tanto por fuera como por dentro la Catedral Metropolitana. Después de otra mirada breve entre calles y tiendas de artesanías y cachivaches de todos los colores, nos tomamos una cerveza en una terraza de los edificios alrededor de la Plaza y luego de pasar por varias joyerías y casas de cambio accedimos a esta vista:

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La cerveza despertó el hambre de todo nuestro combo de antojados y nos dirigimos a Las Polas, un restaurante especialista en comida yucateca, donde nos recibieron con esta delicia de bocadito de trucha ahumada:

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A continuación, pedimos todo tipo de exquisiteces que nos recomendaron y que como en celebración monárquica iban viniendo uno tras otro, dejando una estela de olor que no permitía pausarse un segundo de la acción de comer. Cada bocado, acompañado de las cebollitas confitadas picantes, los chiles y una que otra salsa especial de la casa, junto con los mezcales y las micheladas eran manjares para nuestras bocas y no hubo más remedio que devorar!

En el restaurante, encuentras todo tipo de caprichos desde tamales, quesadillas, sopas y tortas hasta tacos o panuchos, pulpos, papadzules, salbutes, ensaladas y al menos diez platos fuertes de pollo, cerdo, lomo, longaniza, etc. Así que en la variedad está el placer y este es el lugar para hacerlo ya que las porciones permiten pedir varias opciones de una sola sentada.

Entre lo que pedimos se incluyeron sabores de cochinita, pollo, pok-chuk, lechón y pulpo en varias presentaciones y con diferentes acompañamientos. Mis ganadores del día: los salbutes de lechón, por la textura de ser una tortilla frita que además la hace un poco más inflada que las tortillas convencionales. Más aún, los papadzules que son tortillas de maíz remojados en salsa de pepitas de calabaza, rellenas de huevo, cochinita, pollo o pulpo y finalmente bañadas en salsa de tomate, chile habanero y cebolla y finalmente el postre, torta de elote. Justo como la imaginé. Las imágenes lo dicen todo!

Después de la comilona optamos por darnos una caminada por el barrio. Pudimos pasear por Paseo de la Reforma, ver el Ángel de la Independencia, la fuente de la Diana Cazadora y curiosear entre almacenes.

Esa noche tuvimos un plan especialmente divertido y diferente. Fuimos a un lugar que se llama Zinco Jazz Club a ver un show de jazz en vivo. El lugar queda en pleno centro y se esconde detrás de un puerta justo en la base de un edificio. En la entrada se hace una pequeña fila, mientras reconocen tu reservación (ya que es fundamental reservar) y organizan la logística. Una vez entras, pasas por una serie de laberintos de poca luz y llegas, finalmente, al lugar de los hechos. Se podría decir que es un lugar típico de los espectáculos del género musical, oscuro, con mesas pequeñas, un escenario pequeño justo en el centro y cortinas de terciopelo vino tinto. Nuestra mesa estaba en la segunda fila del lad derecho de los músicos, por lo que tuvimos excelente panorama para disfrutar del concierto. El lugar es muy agradable para tomarse unos tragos y para picotear con una carta amplia y versátil. Esta noche, nos tomamos unas cubitas pintadas, lo que se traduce en ron blanco, soda y un chorrito de coca cola y comimos tapas, tacos y ensaladas.

El ambiente, la compañía, la comida y los tragos no fueron los únicos motivos de un plan nocturno perfecto sino el concierto como tal. Tuvimos la fortuna de ver a Hermon Mehari con su trompeta, cuyo padre había muerto ese mismo día y sin embargo, no fue motivo para suspender el espectáculo sino por el contrario darse la tocada de su vida! El jazz que experimentamos esa noche era placentero y divertido pero sobretodo venía del alma y eso lo pudimos sentir cada uno de nosotros a través de la música. Inolvidable!!!

En nuestra siguiente aventura que yo resumiría como uno de los mejores días en Ciudad de México, comenzamos conociendo el Museo Nacional de Antropología. La visita ya vale la pena tan solo con una primera mirada desde afuera, dadas las piezas arqueológicas y etnográficas que se pueden percibir. El museo esta concebido para exponer el origen y legado de los pueblos de mesoamérica y la diversidad étnica hasta tiempos presentes. A través de sus mas de 20 salas de exposición, hay videos, mapas, ilustraciones, piezas, herramientas, prendas y todo tipo de muestras para acercar al pública de la manera más detallada posible.

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La segunda parada y una de mis favoritas fue la del Castillo de Chapultepec. Lo primero fue bajarnos en los bosques de Chapultepec y recorrerlos a pie. A pesar de estar en plena ciudad el bosque logra su objetivo de aislar el caos y el ruido y te asombra con su naturaleza. Puedes oír los pájaros, ver miles de ardillas pedigüeñas y deleitarte con varios puestos de golosinas y otros cachivaches.

Después de caminar nos montamos a un tren que nos subió hasta el castillo. Realmente no tenía idea de la existencia de este tipo de castillos de este lado del mundo y jamás esperé encontrarme uno de esta índole en latinoamérica. Sin embargo, en plena Ciudad de México, escondido entre los bosques es posible ver, recorrer y conocer el único castillo real de América. Más allá de la construcción muy bonita y bien conservada, la visita es interesantísima por la forma breve de exponer la información y la adecuación de los espacios, lo que hace que cada persona se transporte automáticamente a la época, al entrar a cada una de las salas y ver cada uno de los objetos que la decoran.

Dentro de lo más destacable está el cambio de uso del castillo pasando de casa de verano del virreinato, academia militar, residencia oficial del emperador Maximiliano l, observatorio astronómico,  residencia presidencial y finalmente el museo histórico que se mantiene hasta la fecha. Los jardines y patios y la impresionante vista desde cada uno de sus lados.

Me imagino que ya saben lo que viene! Pues sí.. COMER! Después de una buena mañana de turismo ya era momento de recobrar energías. Sin duda que el Maximo Bistrot es el mejor sino uno de los mejores restaurantes de México y yo lo clasificaría bastante arriba en la lista mundial. Tanta fama me tenía algo asustada y empecé a pensar que sería uno de estos lugares reconocidos donde las porciones son minúsculas y los precios exhorbitantes. Pues por fortuna no! Ni pequeñas porciones y aunque costoso los precios no son escandalosos! Tampoco es un restaurante modernísimo en el piso 100 de un edificio nuevo, ni mucho menos. El Maximo Bistrot queda en una calle comercial y ocupa una casa conservadora, de varios espacios y divisiones pequeñas. Desde que entras hay algo en el ambiente que se interpreta como acogedor y te sientes como en casa, aunque con el ruido de otros muchos comensales. La decoración y la vajilla son clara muestra de alguien que se fija en los detalles, que entrega su corazón a la hora de cocinar y que quiere dar un toque especial.

Entonces, que comience la prosa para describir este restaurante celestial! El servicio impecable. Otra de mis conclusiones del viaje es la superior calidad del servicio en México! Un restaurante que supera las expectativas y satisface al cliente desde lo visual hasta el paladar, tocando fibras de emoción.

El Clamato preparado sería una buena manera de empezar. ¿Cómo puede ser tan superior si tiene los mismos ingredientes que los muchos que he probado? Pues lo es, de hecho es el más rico que me he tomado.

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Pero continuemos… la entradas que pedimos fueron el ceviche de pulpo y langosta, los espárragos pochados con salsa holandesa y cebollín, la tostada de cangrejo moro y el tuétano rostizado con salsa verde.

Del ceviche la belleza del plato, el juego de colores y la frescura de sus sabores, de los espárragos, una cocción perfecta y no quedó una gota de salsa en el plato, de la tostada de cangrejo moro también una obra de arte y una combinación de sabores mexicanos espectacular  y del tuétano pues, que decir, me sentí como el propio Anthony Bourdain chupando hasta el centro del hueso, extrayendo este inusual pero exquisito sabor!

Los principales entraron pisando fuerte a pesar de que pensamos que nada superaría las entradas! Risotto blanco parmesano, Flat iron morillas cremosas, lechón confitado salsa tatemada y Rib eye de cordero de Colorado con morillas fueron nuestras elecciones. Los cuatro platos estaban a la temperatura ideal, las porciones eran generosas y las guarniciones combinaban perfecto, la cocción de las proteínas exacta y compartir los cuatro platos fue incluso una experiencia mejor, Después de discutirlo y aunque fue una decisión muy difícil, el ganador fue el lechón!

El postre, que también parece una pintura fue una panacota de manzanilla y mangos acompañada de helado de zarzamora. A pesar de lo simple que puede llegar a ser una panacota, esta tenía el nivel perfecto entre dulzura y suavidad y, ni hablar del helado, lo mejor!

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Después de este festín, decidimos caminar y conocer más a profundidad el barrio La Condesa. Un barrio entre residencial y comercial con mucho verde y con miles de sitios interesantes para comprar, comer, tomar un café o simplemente pasear. Conocimos la plaza de Popocatépetl, el parque México y caminamos toda la avenida Amsterdam, disfrutando de un lugar, típico de nuestro gusto, cuna de todo tipo de negocios independientes.

Cabe resaltar el almacén de nombre 180 grados. Un lugar de prendas de vestir y accesorios que aunque sencillos, con muchísimo estilo y personalidad. Zapatos, maletas, carteras, camisetas, pantalonetas, gafas de sol, libros y hasta bicicletas, encuentran lugar en esta tienda que muy bien decorada y con un ambiente genial llama la atención de cualquiera que pase por el frente.

En nuestro último día en la capital mexicana optamos por la buena decisión de ir a Teotihuacán a no muchos kms de la ciudad. El viaje en carro toma normalmente 1 hora, aunque con el flujo vehicular y los trancones a los que ya todos se han tenido que acostumbrar, la duración del viaje puede aumentar drásticamente. Poco a poco nos fuimos alejando de las masivas construcciones para adentrarnos en un paisaje natural árido, acompañados de mi amigo el sol. A nuestra llegada, conversamos con un paisano que muy bien vestido de guía nos propuso ser nuestra fuente de información por el tiempo que teníamos que era sólo de una hora. La cantidad de información era impresionante y completamente nueva para mí. ¿Cómo es posible que no supiera nada de este lugar, ni de su civilización? Estoy casi segura que en el colegio nunca lo vimos!!! ¿Cómo omitir esta parte de la historia tan importante? La cantidad de información de nuestro guía era abrumante y cada vez más interesante pero cuando estás parado en la calzada de los muertos y puedes ver con tus ojos las pirámides del sol, de la luna, de la serpiente emplumada y todos esos templos, al tiempo que tratas de asimilar la extensión de este lugar y más aún la época a la que se remonta, literalmente alucinas!!!

L1110425Sin ninguna duda me quedo corta con la información que les daré a continuación, pero no quise dejar de incluir una porción histórica para ser fuente de alguito de cultura y motivarlos a conocer este lugar. Los inicios de esta ciudad prehispánica de Mesoamérica se dieron entre el año 100 a.c y el principio de la era d.c. Aun se desconoce la identidad étnica de los primeros habitantes, aunque las hipótesis apuntan a una diversidad étnica entre los que podrían estar incluidos los totonacos, nahuas y otomíes.

La planeación urbanística se dio entre los años 1 y 150 d.c y hay evidencias de que la pirámide del sol fue concluida en una sola etapa constructiva, lo que se considera un esfuerzo notable.

La etapa de mayor florecimiento de la ciudad se da entre los años 450 y 650 d.c y se cree que la población alcanzó entre 85.000 y 300.000 habitantes, dependiendo de los autores. Hay evidencia de sacrificios masivos y entierros colectivos para la consagración de las construcciones. Así mismo, se considera la ciudad como un centro político y económico de gran relevancia en Mesoamérica, aunque hay puntos encontrados entre si su expansión fue generada por el comercio o por ser un estado militar. Existe también evidencia artística de la época, relacionada con piezas, murales y cerámica.

El declive de la ciudad sucedió en el siglo Vll y está asociado a varias teorías que van desde inestabilidad política y rebeliones internas hasta cambios climatológicos en el norte de Mesoamérica que obligaron a la migración.

Si tienen la oportunidad de ir a México no se pueden perder este lugar!!!

A nuestra vuelta a la ciudad de México fuimos a un súper recomendado de nuestros amigos que se llama Contramar! Tampoco nos esperábamos un lugar como al que llegamos ya que el Contramar con una decoración muy tropical parece más una gran cafetería que un restaurante gourmet! Me encantan los sitios que me sorprenden por su apariencia pero ni hablar de la experiencia culinaria!!! Son, DEFINITIVAMENTE, las mejores tostadas de atún del universo… Por algo será que el nombre del plato es la clave del wifi!

Pero aparte de las tostadas de atún hay otro plato que merece todos los aplausos y es el huachinango a la talla, que viene abierto y acompañado de dos salsas diferentes, una verde y una roja que enriquecen la preparación y elevan el sabor del pescado.

Además de las tostadas de atún y del huachinango a la talla el Contramar tiene el mejor postre… la tarta de higo! La base de galleta crocante, la suavidad del relleno, un dulce apenas presente y el toque de los higos, que lo hacen un postre absolutamente campeón!!!

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Contramar es el mejor lugar de mariscos  de la ciudad y sus platos típicos y sencillos descrestan con una avalancha de buen sabor y preparación. El servicio aunque apurado muy especial y eficiente y los precios, aunque algo altos, no te desvelan, sobretodo una vez que has probado todo lo que se cocina en este lugar!

Un lugar imperdible para todos los de vida nocturna e inmejorable para cerrar una noche de fiesta y calmar la borrachera es El borrego Viudo. Todo un lugarzazo! Resulta ser un lugar bastante peculiar ya que por un lado están las cocinas (típico local de comida callejera) y justo al lado, una zona de parqueadero bastante grande, donde entran todos los parranderos a parquearse y a esperar su orden de tacos de arrachera o al Pastor con las deliciosísima salsa roja que enamora a los comensales que se tambalean. Los tacos vienen en platos de plástico y el tamaño es tan adecuado que lo normal es pedirse de 8 a 10. La textura y temperatura son ideales para no poder parar y para quedar huntados de salsa de pies a cabeza. Eso sí,  llegarás a la casa como nuevo, como si nada hubiera pasado!

Por último, dentro de todo lo que conocí de la ciudad, también visité las zonas de Santafé y Polanco, aunque realmente fueron de pasada y tendré que volver para profundizar. Santafé es muy interesante ya que es un proyecto de renovación urbana y lo que antes era un basurero es hoy una impresionante zona residencial llena de edificios de última tecnología, restaurantes, centros comerciales, etc.

En el caso de Polanco, se trata de uno de los barrios más exclusivos de la ciudad destacado por sus oficinas, tiendas de lujo, boutiques, restaurantes y centros comerciales. Se dice que hay una importante concentración de españoles, judío y libaneses en esta zona y que todo tipo de políticos, artistas y celebridades lo han escogido como lugar residencial.

Pero bueno que se venga ACAPULCO! Playa, brisa, mar y COMIDA!!!!

A Acapulco pueden llegar en avión o en carro, tal y como nosotros lo hicimos, con una duración de mas o menos 5 horas por carreteras cómodas y un paisaje precioso. Al llegar te das cuenta de lo grande que es si realizas la cantidad de condominios, clubs y tiendas que atraviesas.

De Acapulco pues…. espectacular!!! Playas preciosas, un mar con toda la gama de azules, donde se pueden ver delfines y ballenas continuamente. Un servicio 100/100 donde te sientes como un rey, atendido de la mejor manera, con la mejor comida y los mejores tragos!

Lo más recomendado, darse unas vueltas en bote para ver toda la costa con su diferentes encantos y comerse unas almejas frescas que aún se muevan cuando pones el limón y luego embadurnarlas de todo tipo de salsas mexicanas para ese bocado único y perfecto!

No dejen de ir a La Quebrada, un acantilado de 45 metros de altura desde donde se lanzan jóvenes clavadistas todas las noches no sólo soportando el vacío de 45 metros de caída sino arriesgando sus vidas al máximo ya que tienen la ardua tarea de calcular el momento en que la ola llega al nivel más alto para lanzarse. De lo contrario, se destrozan contra las rocas que se encuentran a poca profundidad. Muy divertido verlos!!!

De la comida sensacional, espléndida, maravillosa… y todos los demás adjetivos que se puedan encontrar para destacarla. Tuve la oportunidad de probar comida casera, preparada por expertos, por los que saben, por los que han estado frente al fuego toda su vida y vuelvo y reitero, este es el nivel máximo de esta gastronomía!

Acá algunos de los platos que tuvimos la oportunidad de devorar: chilaquiles, tacos de atún, molletes, sopes de frijol y chorizo, chiles poblanos rellenos de atún, pescadillas, ceviches de pulpo y pescado, huachinango en salsa de chiles, sopa de palmitos y de mejillones, entre muchos otros placeres !!!

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Entonces ¿qué?, juzguen ustedes mismos ¿fueron o no fueron días de pura gula? ¿Qué están esperando para armar su viaje y disfrutar tanto como nosotros? Espero que mis consejos, recomendaciones y conclusiones les sean de utilidad, que compren sus tiquetes y que disfruten de varios días de puro placer!

 

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6 Comments

  1. Mauricio says

    UF QUE ARTICULAZO!!
    Ya m hacía falta leer tus historias de amor con la comida, sus restaurantes y tradiciones a lo largo del mundo.
    Muchas gracias por darnos esa súper cátedra de costumbres y vivencias al rededor de la culinaria y del mundo

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  2. Alejandra Sanchez Michelsen says

    Que delicia de comida, que delicia de paseo!!!! Espectaculares las fotos! Que belleza de blog!!!!

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  3. Juli says

    Con este artículo me he podido meter en el paseo tal cual!!! Se me hizo agua la boca con cada detalle en la descripción de esa gastronomía, que es sin duda una de mis preferidas!!!!
    Te felicito por tan cuidadoso y descriptivo articulo!!!!

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  4. Kasandrita, chiquitocristi y el pápa says

    Está espectacular Angelines! Que nostalgia. Los extrañamos! Un beso

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