La Cocina de Otros
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El Chato, uno bogotano que sí ofrece algo muy especial!

Cuando estaba por viajar a Colombia mi mamá, muy entusiasmada, me dijo ” te tengo que llevar a una serie de restaurantes nuevos en Bogotá que te van a encantar… especialmente uno que se llama El Chato”. Mi mamita me conoce bastante bien y sabe que me encanta probar pero tengo que agradecerle por tan sabio consejo que me llevó a la satisfactoria conclusión de que, por fin, la gastronomía bogotana está ofreciendo algo realmente especial y diferente pero además, con el plus de utilizar los productos de nuestra tierra.

Nos fuimos entonces a probar El Chato! En el camino nos adentramos en uno de los últimos barrios de casas tradicionales de la ciudad y para mi sorpresa evidencié la evolución de este sector con una creciente e interesante presencia de nuevas propuestas gastronómicas, de diseño, decoración y oficinas, entre varias otras. El Chato no fue la excepción ya que desde la esquina donde está ubicado llama la atención sin dejar de lado la modestia y la sencillez, dignas de un restaurante de buena calidad.

Cuando entramos me sentí, por segunda vez, en un restaurante que perfectamente podía estar ubicado en los rincones de Paris, de Madrid o incluso de Nueva York. Les tengo que confesar que la primera impresión fue tanto de sorpresa como de agrado y algo de simpatía, al ver que tanto en la entrada principal como en otros salones de la casa se encontraban las fotos de un viejo conocido, a diferentes edades, que según entiendo hoy es un gran chef.

Aparte de las fotos, detalle que me pareció raro pero que me generó curiosidad y risa, un lugar con varios ambientes y una decoración acogedora, clásica y, a la vez, divertida caracterizaron mi primera impresión. Fuimos recibidos por un personal especialmente amable y sentimos gran satisfacción al saber que éramos completamente bienvenidos sin tener una reserva y que además, este lugar se aleja de protocolos, parafernalia y derroche, como muchos otros de moda en la capital. Este lugar es honesto, sencillo y te hace sentir como en casa.

Aparte de una calurosa bienvenida de parte de cada uno de los meseros, el abre bocas fue una cortesía de la casa: chicharrones con una confitura de limón, cilantro deshidratado, poleo y chile. Atípico, atrevido y exquisito. Desde el abre bocas supe que sería una gran experiencia y solo crucé los dedos para que lo demás estuviera al nivel de mis expectativas.

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Cuando estábamos mirando el menú se nos acercaron con una pregunta que pretendía una “propuesta indecente”: ¿Les gustan los corazones de pollo? Ni mi papá ni Juanca eran muy fans de la idea pero como soy la consentida ganó mi decisión. Los corazones de pollo están más que perfectamente preparados. Con un crujiente ideal por fuera y una textura interna cero desagradable (cosa que normalmente sucede con este tipo de productos), acompañados de papas de Ventaquemada con muy buena sazón,  hojas verdes frescas y un suero costeño que le da el toque ideal, se hace un placer cada bocado de esta atrevida entrada. Al final, nos peleábamos los corazones y raspamos hasta el último centímetro de salsa en el plato.

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La cosa pintaba más que bien y el momento de los fuertes era muy anhelado. Juanca pidió el arroz con pollo. Les confieso que jamás habría pedido ese plato pero Juanca, con quien discrepamos casi siempre a la hora de ordenar, me demostró lo equivocada que estaba, primero, cuando llegó su plato y, después, cuando lo probé.

Físicamente era exactamente lo que la palabra antojo debe significar: una presa de pollo generosa y dorada invadida por una montaña de arroz con zanahorias y habichuelas y encima, una abundante ensalada con suero costeño. El plato dejó una deliciosa oleada de sabor por toda la mesa que casi logró que chorreáramos la baba.

Es cierto que físicamente, no era el convencional arroz con pollo pero ¿y el sabor? Y en esto voy a tomar prestadas las palabras de Juanca que me parecieron muy acertadas: “el primer bocado fue especialmente gratificante ya que la esencia del plato tradicional estaba presente. Pero además, la preparación tenía un gran valor agregado: el crujiente de la piel de pollo! Lo que le dio un sabor y textura exquisito, cosa que se pierde en el arroz con pollo tradicional.

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Habiendo ofrecido todos los elogios posibles al arroz con pollo, PREPARENSE por que el plato que compartimos mi papá y yo merece muchos pero muchos aplausos!!! Pedimos el cerdo crocante para dos acompañado de papas criollas, ají de maní, ensalada con lentejas fritas y habas garrapiñadas.

La presentación del plato es muy agradable a los ojos de los comensales y más si se trata de colombianos. Un volumen generoso de alimentos, una mezcla espectacular de colores y una combinación de ingredientes que hacen juego de la mejor manera posible logran que la imagen sea 100% provocativa.

Del cerdo es necesario destacar lo jugoso y la riqueza de su sabor interno sin dejar detrás el protagónico papel que juega su piel con un crujiente impecable y un bajísimo, por no decir nulo, sabor a grasa. De la ensalada, resaltar la frescura y lo agradable de su textura por productos como las lentejas. De las papas criollas, que más puedo decir: son las mejores papas criollas que he probado!!! Y no puedo dejar de mencionar el ají de maní, que como en Empanaditas de Pipián (Los Troncos), juega un papel fundamental en el sabor de cada bocado, sin ser invasivo.

Mi papá describió sabiamente el plato como “un sabor y combinación muy campesinos”, lo que me lleva a pensar que los creadores y cocineros de El Chato han logrado su cometido de apoyar el sector agrícola de nuestro país, promoviendo los frutas de nuestra tierra y aplicando técnicas avanzadas para conservar las propiedades de cada producto, pero agregar valor en preparación y en sabor.

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Superadas todas nuestras expectativas yo, como buena golosa, tenía que pedir postre. Mi papá y juanca leyeron la primera opción del menú y no hubo más que pensar. Nos fuimos por el Merengón de Guanábana!!! Me arrepentiré por varios días de no haber grabado el momento en el que llegó el postre a la mesa!!! Mi papá y Juanca esperaban el clásico e imponente merengue, mezclado con trozos de pulpa de guanábana fresca, así que cuando llegó esta obra de arte con una nueva propuesta que incluía lulo, café y caramelo, la sonrisa se borró de sus caras y casi que se impregnó la mesa de tristeza. Yo, en cambio, gratamente sorprendida por ver algo muy diferente y con gran curiosidad de experimentar sabores, di la primera cucharada!

Nuevamente la mezcla de sabores y texturas logró impresionarnos de manera positiva y todos estuvimos de acuerdo en lo delicioso e innovador que es este postre. Por cierto, la sonrisa volvió desde la primera cucharada!

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Además de nuestra elección, fuimos afortunados al ser invitados a probar el postre Chatico que fue traído a la mesa con el interesante reto de adivinar sus ingredientes. el Chatico tampoco es un postre convencional ni a la vista ni en sabor. Sin embargo, es fresco, ligero y delicioso. No voy a arruinarles su turno de adivinar el interesante sabor del sorbete de la casa pero lo que sí puedo es darles detalle de los acompañamientos: gelatina ácida de miel, tierra de chocolate, nibs de cacao y menta.

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Este creativo plato me llevó a conversar a profundidad con Leonardo Fonseca, encargado de la cocina, quién además de su excelente actitud, disposición, servicio y entrega de corazón a su trabajo, me dio la buena noticia de la constante búsqueda de El Chato por crear, innovar y rebasar los límites a través de su laboratorio, donde se permiten experimentar para crear el producto perfecto! Felicitaciones!!!

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Una última frase para cerrar: Qué bien! Qué bien y qué bien!!!

 

El Chato, Diagonal 68 # 11 a-29, Bogotá

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4 Comments

  1. Maria Cornelissen says

    Angelita esto suena impresionante por lo original y lo sencillo al mismo tiempo, ya probaré!

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  2. Mauricio says

    Qué buena descriosiondescripsion del menú y el restaurante, pues no es fácil hacerlo. Para mí testaurante fuera de lo común, diría un poco moderno pero sus platos y la presentación muy de la antigua culinaria del centro del país,
    Angela ha hecho una espectacular y acertada descriosion.

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  3. María Michelsen says

    Este fin de semana voy a hacer la receta de los Scons y te contare como fue mi experiencia.
    Qué delicia !!!

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